Las Glorias de Yogini Ekadashi
Yudhistira Maharaj dijo:
“Oh Dios, te ruego por amor a la humanidad, quisiera escuchar de Ti acerca del Ekadashi que ocurre durante la fase menguante del mes Asadha.
¡Descríbeme por favor detalladamente acerca de este, Oh Aniquilador del demonio Madhu!”
Oh rey, ciertamente yo debo narrarte acerca de los días de ayuno, el Ekadashi que ocurre en la fase menguante del mes de Ashadha.
El famoso Yogini Ekadashi, remueve toda clase de reacciones negativas y otorga la suprema liberación.
Oh Mejor de los reyes, este Ekadashi que lleva a quien se está ahogando en el vasto océano material de la existencia y los transporta hasta las orillas del mundo spiritual.
En los tres mundos, es el mayor de los sagrados días de ayuno. Debo revelarte la verdad narrándote la historia contada en los Puranas.
El rey de Alakapuri – Kubera, el tesorero de los ángeles – era un firme devoto del señor Shiva.
El empleó a un sirviente llamado Hemamali como su jardinero personal.
Hemamali, un Yaksha como Kubera, experimentaba una fuerte atracción y deseo por su bella mujer, quien tenía encantadores ojos.
El deber diario de Hemamali era visitar el lago Manasarovara y traer flores a su maestro, Kubera, las cuales éste ofrecería en su puja a Shiva.
Un día, después de escoger las flores, Hemamali fue con su mujer en vez de ir directamente con su maestro y cumplir su deber de llevarle flores para la puja.
Absorto en asuntos
amorosos con su mujer, olvidó de regresar a la morada de Kubera.
Oh Rey, mientras tanto, Kubera comenzó a venerar a Shiva, como normalmente se hacía en su palacio, cuando pronto se dió cuenta que no había flores para ofrecer.
La falta de tan importante elemento (upachara) enojó al gran Kubera; y aún más se enojó cuando le preguntó al mensajero, ¿Por qué Hemamali no vino con la ofrenda diaria de flores?
Averigua exactamente cuál es la razón y regresa con los detalles a mi persona.
El Yaksha regresó y le contó a Kubera, Oh Amado señor, Hemamali se abandonó a él mismo y al tiempo en compañía de su mujer’.
Kubera se enfureció cuando escuchó esto y convocó a Hemamali ante él.
Hemamali se acercó a su maestro con gran temor.
Kubera le dijo: “¡Hemamali! ¡Sufrirás de lepra y serás separado de tu amada esposa!
Así Hemamali cayó a planetas bajos y sufrió mucho por su condición.
Y así, Hemamali cayó de la gracia en Alakapuri y se enfermó de la terrible enfermedad de la lepra.
Se despertó en un denso y temible bosque, donde no había nada para comer o beber. Así pasó sus días en la miseria, sin poder dormir por la noche debido al dolor.
Continuó adorando al Señor Shiva con fe, su conciencia permaneció puramente fija y estable.
Después de vagar por algún tiempo, Hemamali finalmente encontró la vasta extensión de la cordillera del Himalaya.
Allí tuvo la suerte de entrar en contacto con la gran alma santa Markandeya Rishi, cuya duración de vida se dice, se extiende a siete de los días de Brahma.
Markandeya Rishi estaba sentado tranquilamente en su Ashram.
Hemamali, sintiéndose sucio, se situó a distancia y ofreció sus humildes reverencias.
Markandeya Rishi vio al leproso y lo llamó a acercarse: “¿Qué clase de acciones más equivocadas has hecho para ganar esta aflicción horrible?”
Al oír esto, Hemamali dolorosamente respondió: “Soy un siervo del señor Kubera, y mi nombre es Hemamali”.
Y le explicó sus faltas conscientemente.
Pero, afortunadamente, he venido ante ti, y ahora espero recibir de ti una bendición auspiciosa, porque sé que los devotos como ustedes son un canal de la energía divina. ¡Oh el mejor de los sabios, por favor ayúdame!
Compasivo, Markandeya Rishi respondió: “Porque me has dicho la verdad, voy a contarte acerca de un día de ayuno que te beneficiará en gran medida.
Si ayunas en el Ekadashi que viene durante la fase menguante del mes de Ashadha, seguramente serás liberado de esta terrible maldición”.
Hemamali cayó al suelo en gratitud y le ofreció sus humildes reverencias.
El sabio le instruyó en cómo observarse para este ofrecimiento, Hemamali respetó fielmente el ayuno Ekadashi, y por su influencia, de nuevo se convirtió en un apuesto Yaksha.
Luego regresó a su casa, donde vivió felizmente con su esposa.
Señor Sri Krishna concluyó: “Por lo tanto, se puede ver fácilmente, Oh Yudhistira que el ayuno en Yogini Ekadashi es muy poderoso y auspicioso.
Cualquier mérito que uno obtiene por la alimentación de ochenta y ocho mil sacerdotes brahmines también se obtiene simplemente por observar un ayuno estricto en Yogini Ekadashi.
Para aquel que ayuna en este sagrado Ekadashi, ella (Ekadashi Devi), destruye montones de acciones pecaminosas pasadas y lo hace más piadoso”.
Así termina la narración de las glorias de Yogini Ekadashi del Brahma-Vaivarta Purana.
OM